Silent Hill 2: La revelación





Es muy probable que esta haya sido una de las películas más esperadas por aquellos amantes de los videojuegos, y es que el primer filme que se hizo de Silent Hill había sido sino un éxito mundial, al menos si había sido una película que gustó y agradó a más de una persona crítica de las plataformas que pasan de ser videojuegos a ser películas y ¿Saben? Sin duda eso de que las segundas partes nunca son buenas aquí se acabó de cumplir y comprobar.

La segunda parte se centra en la joven Sharon  (Interpretada por Adelaide Clemens) quien lleva tiempo huyendo desde hace ya vario tiempo junto a su padre debido a un presunto crimen que el padre le inventó a la hija para no confesarle la realidad, es decir, que ya estuvo en Sient Hill, cosa que, obviamente la chica no recuerda. Al intentar padre e hija (Sean Bean interpreta al padre) construir una nueva vida todo se les viene abajo debido a las incesantes pesadillas que la hija sufre, a lo que se suma la extraña pero muy predecible desaparición de su padre para con esto lograr que Sharon se vea acorralada a regresar al pueblo de Silent Hill y enfrentar sus miedos.

Si bien, la primer película tenía una esencia en la cual el espectador tenía que deducir lo que sucedería durante el transcurso de la misma y muchas veces erraba porque lo terminaba por sorprender, en esta segunda parte también se tenía que adivinar lo que sucedería, con la diferencia que aquí si acertabas lo que sucederías por lo que podemos decir que en esta segunda parte los directores hicieron un trabajo bastante predecible matando la esencia de una película que seguramente perderá seguidores.

Pero bueno, como si esto no fuera suficiente se tendría que agregar la deliciosa cereza del pastel que resulta la pésima actuación de los actores (A excepción de los protagonistas) que no tienen ni la más mínima oportunidad de brillar siquiera un poco debido a los diálogos forzados y la poca oportunidad de brillo que se les brindó. Sin duda se trata de un trabajo de Michael J Basset que nunca nadie recordará, al menos no por tratarse de un filme agradable de ver.

 

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